7 errores que estropean tu sartén antiadherente (y cómo evitarlos)
El fuego alto, el spray de aceite y el estropajo verde son sus peores enemigos. Así alargarás su vida años.

Una buena sartén antiadherente puede durar muchos años o morir en meses. Casi nunca es culpa del fabricante: son pequeños hábitos que dañan el revestimiento poco a poco.
1. Calentarla vacía a fuego máximo
El revestimiento antiadherente no está pensado para temperaturas extremas. Calienta siempre a fuego medio y con algo de grasa o alimento dentro. Para sellar a fuego muy fuerte, mejor una sartén de acero o hierro.
2. Usar spray de aceite
Los aerosoles de cocina llevan aditivos que se adhieren al revestimiento y forman una película pegajosa que acaba quitándole eficacia. Una cucharadita de aceite normal, extendida con papel, es mejor.
3. Utensilios metálicos
Tenedores, batidores o espátulas de metal rayan la superficie. Usa madera, silicona o nailon.
4. Meterla en agua fría estando caliente
El cambio brusco de temperatura puede deformar la base y agrietar el revestimiento. Déjala templar unos minutos antes de lavarla.
5. Fregarla con estropajo abrasivo
La cara verde del estropajo lija el antiadherente. Basta con agua caliente, jabón y una esponja suave. Si hay restos, deja la sartén en remojo 10 minutos.
6. Guardarla apilada sin protección
Al apilar sartenes, el fondo de una raya la superficie de la otra. Pon un paño o un protector entre ellas, o cuélgalas.
7. Cortar dentro de la sartén
Parece obvio, pero partir una tortilla o una pechuga con el cuchillo dentro es la forma más rápida de dejarla inservible. Sácalo a una tabla.
¿Cuándo hay que cambiarla?
Si el revestimiento está pelado, levantado o muy rayado, o si todo se pega aunque la uses bien, es momento de renovarla.


